1622, Cinco santos para la Reforma Católica

Presentación. “1622, Cinco santos para la Reforma Católica”. PAMPLONA El 18 de marzo pasado, en la sala de conferencias de la basílica de San Ignacio de Pamplona, tuvo lugar un acto de presentación del libro colectivo 1622. Cinco santos para la Reforma Católica, ecos de una canonización histórica; libro editado – dentro de la colección de la Fundación Cultural Herrera Oria – por CEU Ediciones y la editorial Dykinson. El acto se inició con unas palabras en diferido de su coordinador Emilio Callado Estela, Catedrático de Historia Moderna de la Universidad CEU-Cardenal Herrera. A continuación y en representación de los autores tomó la palabra el Doctor Fermín Labarga García, sacerdote y Profesor Titular de Historia de la Iglesia en la Universidad de Navarra, que estuvo acompañado por Jesús Tanco Lerga cómo secretario del centro de la ACDP en Pamplona, y por el director gerente de la Fundación cultural Ángel Herrera Oria Fernando Lostao Crespo. Se destacó el contexto sociopolítico de esta canonización, empezando por el gran interés del municipio de Madrid, como nueva capital de España, en contar con un primer santo nacido en esta ciudad, el apoyo de Francia a la canonización de San Ignacio, dado que en París fue fundada la Compañía de Jesús, o el de Portugal a Francisco Javier, debido a que fue el Reino que encargó las misiones que desempeñó este santo. Del mismo modo se puso énfasis en el apoyo de muchas damas influyentes a la canonización de Santa Teresa, y por supuesto, el interés de Italia, y del propio papado, en la canonización de un santo italiano como San Felipe Neri, junto a los cuatro españoles. Para Labarga, las canonizaciones de 1622, son las de la reforma católica, por la creación de nuevas congregaciones, que representa san Ignacio de Loyola, por la que se reformaron por santa Teresa de la Ávila, porque se hace misionera gracias a san Francisco Javier, por la reforma del clero gracias a san Felipe Neri; y finalmente por la santificación de los laicos representada por san Isidro labrador.

Agenda 2033, nueva  y eterna

El pasado 14 de marzo, la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria organizó en la Universidad CEU San Pablo la presentación del libro “Agenda 2033: nueva y eterna” de Eduardo Granados, profesor de matemáticas y filosofía en educación secundaria. Se trata de una obra que, de forma ingeniosa y creativa, se plantea como una alternativa a la agenda 2030, cuyos postulados dejan a un lado todo lo relativo al lado espiritual o religioso de la persona .  “Soy profesor, y el curso pasado comencé a ver en todos los libros de texto la agenda 2030. Descubrí” – continúa Granados – “que existe una Agenda que antecede cualquier agenda humana: la Agenda que nos propuso Dios en su Hijo: sus bienaventuranzas y enseñanzas, su cruz y su resurrección. Todo esto puede servir de clave interpretativa para la agenda 2030, para llevarla más allá de sí misma y trascenderla”. Esta perspectiva fue lo que le llevó a escribir su libro, en el cual renombra y busca superar cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Aunque, según dice el propio autor: no ha inventado nada nuevo, solo ha dado voz a algo milenario: “los católicos no necesitan una agenda, ya tienen la de Cristo y su Iglesia. Esta filosofía de vida lleva siglos entre nosotros, solo había que ponerla nombre y apellidos”. La fecha escogida es un fin y un inicio, se trata de 2033, una elección que no es casual y que cuenta con un potente simbolismo, pues en ese año se cumplirán 2.000 años de la muerte y resurrección de Jesucristo y del nacimiento de su Iglesia. “Un año grande para los cristianos, que tiene que resaltarse y celebrarse. Ojalá 2033 se convierta en nuestra referencia, en un gran Año Santo de la Redención, un gran jubileo de la Iglesia”, afirma Granados. Nadie duda de que ambas agendas buscan un mundo mejor, pero desde diferentes enfoques: mientras una busca el desarrollo sostenible desde una perspectiva global y mundana; la Agenda 2033 propone una visión integral del hombre, tratando de redescubrir la riqueza del hombre desde la mirada de Dios, buscando renovar la sociedad desde dentro. “A diferencia de otras agendas que creen que la revolución nace y crece fuera de la persona, el cristianismo propone como punto de partida la acogida personal del Amor de Cristo. Todo nace del Encuentro con Él. Otras agendas se pueden dejar para mañana y de hecho muchas veces se tienen que dejar para mañana. Lo grande de esta Agenda es que puede comenzar a cumplirse en 2024, si aquí y ahora, cada uno acoge la grandeza del amor de Cristo que me ama y se entrega por mí”.

Esperanza de España

La Fundación Cultural Ángel Herrera Oria junto a Ediciones Encuentro llevaron a cabo el pasado 13 de marzo, el acto de presentación del libro Esperanza de España. Una obra que ofrece una reflexión profunda y original sobre la historia y la cultura de España desde la perspectiva de Manuel García Morente (1886–1942), uno de los más grandes filósofos españoles del siglo XX. El libro recoge dos conferencias del autor, que muestran su evolución personal e intelectual, y que representan dos momentos históricos cruciales para España: el de la Segunda República y el de la posguerra. El acto, que tuvo lugar en la Universidad CEU San Pablo, dio comienzo con la intervención de Rogelio Rovira, catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, para el que este libro cobra una especial relevancia hoy en día por la situación tan convulsa que vivimos en nuestro país: “Esperanza de España es un libro lleno de esperanza y sabiduría sobre el ser de lo español y la esencia de la España verdadera”. A continuación, tomó la palabra José María Sánchez Galera, colaborador de El Debate y profesor de Universidad, el cual contó algunas anécdotas que vivió García Morente durante alguna de las conferencias de las que se habla en la obra. Una de ellas fue durante el viaje que hizo en 1933 junto con estudiantes y profesores de la Facultad de Filosofía y Letras de la entonces Universidad Central a ciudades como Atenas y Jerusalén, donde el filósofo impartió conferencias sobre la historia y esencia de España. El último en intervenir fue Jaime Urcelay, el encargado de estudiar y presentar los dos textos que componen Esperanza de España. Comenzó mostrando su gratitud por poder haber editado la conferencia inédita de 1934, que se conservaba en el Club Rotario de Tetuán, donde se pronunció la conferencia. “Gracias a leer e investigar sobre este filósofo descubrí a mi mejor yo. Este trabajo es un tributo de gratitud en todos los sentidos”, admitió. La invitación a impartir esta conferencia se produjo durante el crucero académico de 1933 por el Mediterráneo, que organizó la Universidad central de Madrid.  “Durante ese viaje el filósofo habló muchas veces de España con gentes muy diversas, y recibió la invitación de Jacobo Bentata, del Club Rotario, para impartir una serie de conferencias en enero de 1934 en Tánger, Tetuán y Ceuta. A continuación, pasó a hablar de la siguiente conferencia que dio, la de 1942 y la diferencia que hay respecto a la primera, debido a su ordenación sacerdotal y el impacto de la Guerra Civil española. Según Urcelay, “el hidalgo español pasó a convertirse en todo un caballero cristiano”.  Finalizó, Urcelay comentando como ahora España ha pasado a ser un “hidalgo laico y escudero de la Agenda 2030”, y advirtió sobre los riesgos que supone el olvido de los ideales y valores españoles de los que hablaba García Morente hace décadas.

Persona y mundo en la Edad Media: algunos fundamentos de la cultura europea

El catedrático en Historia Medieval Miguel Ángel Ladero Quesada, uno de los mayores expertos de la etapa histórica en España, presentó el pasado 5 de marzo su último libro, “Persona y mundo en la Edad Media”, en el Salón de Actos del Colegio Mayor San Pablo. El acto, promovido por la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria, fue introducido por el presidente de la misma, Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera, quien lo es también de la ACdP y de todas sus obras. Ambos estuvieron acompañados por los también medievalistas José Ángel García de Cortázar y Enrique Cantera Montenegro, catedráticos respectivamente de las Universidades de Cantabria y UNED. Tras la apertura del acto, Ladero Quesada agradeció a los ponentes, con quienes, además del nexo común del medievalismo, mantiene estrechas relaciones personales de amistad. El autor del libro también tuvo unas palabras para otros medievalistas presentes, como Rafael Sánchez Saus, Director General de la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria, y catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Cádiz, y Manuel Alejandro Rodríguez de la Peña, catedrático de Historia Medieval de la Universidad CEU-San Pablo. El autor ha querido tratar en esta obra algunos aspectos que considera fundamentales de la Edad Media, y que no había podido tratar con profundidad en obras anteriores,  como el concepto de hombre, la persona en la sociedad, la razón y la fe, el más allá, vicios y virtudes del hombre medieval…como el propio autor indicó en un resumen de su intervención con el que contó el público: “qué es la persona y qué el mundo, cómo entender su realidad con el uso de la razón, cómo apelar a la fe cristiana para obtener respuesta a preguntas que no la encuentran por la vía racional, y dar cohesión así a una imagen del hombre y del cosmos que nació en la Edad Media, y ha seguido inspirando muchos aspectos de la cultura europea hasta nuestros días”. A continuación, tomó la palabra Enrique Cantera, quien considera la escritura del libro como una “labor auténticamente titánica” al haber sido elaborado en tan solo dos años y contar con más de 600 páginas. El profesor Cantera alabó la capacidad de trabajo, y la rigurosa metodología y la sabiduría del autor. A continuación, señaló los aspectos del libro más destacados a su juicio. Uno de ellos es la amplitud cronológica, pues parte de la Antigüedad para concluir a inicios de la Edad Moderna, así como la variedad de cuestiones tratadas, tocando cultura, mentalidades, economía, historia de la religión, aspectos jurídico-políticos y desarrollo intelectual. Esta amplitud en cuestiones y cronología suponen que, por primera vez, se dé una óptica unitaria y transversal de la Edad Media, pues son más comunes las obras que tratan períodos más cortos y temáticas concretas o los manuales generalistas más enfocados en los hechos y tendencias políticas y sociales a medio plazo. El ponente destacó también el interés de la obra no solo para medievalistas o estudiantes de historia medieval, sino especialmente para expertos e interesados en historia y pensamiento grecorromanos o de la modernidad, así como para historiadores de la Iglesia y del pensamiento. Por último, Don Enrique enfatizó en la importancia del último capítulo, una reflexión a modo de conclusión sobre la permanencia o no de la cultura medieval en la Europa de hoy, así como en la principal función que encuentra a la obra: se trata de un libro para trabajar, reflexionar y aprender, no de una simple lectura. Prosiguió la presentación con la última de las intervenciones, a cargo de José Ángel García de Cortázar, quien destacó el trabajo del profesor Ladero Quesada como exposición de la quintaesencia de los hombres y mujeres de la Europa de los siglos III a XV, siendo la obra un atlas de aquello que estos creían, sabían, pensaban y sentían. Además, expuso brevemente la evolución de las ciencias humanísticas a lo largo de los últimos siglos, que han estudiado el comportamiento humano a través del progreso histórico, primero estudiándolo desde la política, posteriormente las instituciones, la economía, la sociología, y finalmente desde la antropología, que Ladero combina con psicología y cultura intelectual ofreciendo un estudio completo, riguroso y profundo de la persona medieval. Haciendo una asimilación con los estudios de ciencias naturales, García de Cortázar prosiguió comparando el estudio de la persona con el del átomo, constituyendo su núcleo las creencias y sentimientos, alrededor de los que orbitan los conocimientos adquiridos. Al igual que en la última intervención, se valoró lo novedoso de la obra como compendio de temáticas ya abordadas en otras ocasiones, pero de forma individual y parcial, tratándose de, parafraseando al ponente, una ambiciosa exploración de la Edad Media desde la erudición, la sensibilidad “historizadora”, la reivindicación del medievo frente a la Leyenda Negra y el reconocimiento de la deuda adquirida con nuestros abuelos medievales. La presentación del libro concluyó con unas breves palabras de Alfonso Bullón de Mendoza.